REPORTAJE
Hermanas lesbianas y hermanos gays
Lazos de familia
Ella es lesbiana y su hermana también. Él es gay y su hermana asumio hace mucho su lesbianismo. El debate sobre si el ser lésbico y homosexual es genético, dejó hace rato de ser un tema, relegando el debate a antiguas teorías que al parecer no tienen asidero actualmente. Tener una hermana o un hermano de la misma orientación sexual, se toma con naturalidad y como una anécdota más.
 
Por María Jesús Méndez y Erika Montecinos RS / Foto: archivo RS
 
 
 

Los cientificos nunca se han puesto de acuerdo. En la última década, algunos estudios se afanaron en descubrir la posible existencia de uno o varios genes de personas homosexuales o lesbianas. Algunos teóricos habían descubierto similitudes muy significativas en el ADN de 40 parejas de hermanos homosexuales que revelaba que compartían unas secuencias genéticas idénticas, transmitidas por vía materna.

Pero surgió la contradicción. Un equipo de investigadores canadienses estudió a un grupo de hermanos gays y hermanas lesbianas y no encontró ningún factor genético en el cromosoma Xy que pueda explicar su orientación sexual. Pero de eso, hace ya bastantes años.

"Es tan natural como dos hermanos heterosexuales", dice Jaqueline Silva de 32 años. Ella y su hermana Andrea (25) asumieron su lesbianismo en diferentes edades, pero las dos supieron desde siempre que las unía algo más que los mismos padres y la misma casa.

"Jaque", como le dicen sus amigas, cuenta que se dio cuenta a los ocho años de sus gustos y que lo vivio con tal naturalidad "que llegó a ser un secreto a voces". Lo que no imaginaba es que su hermana menor también compartía el secreto.

"No fue necesario decirlo, las dos lo sabíamos. Por ejemplo, nos sentábamos a ver televisión y hacíamos comentarios de lo linda que se veían algunas actrices", relata Jaque.

El parentesco les ha ayudado a no sentirse solas. Las dos se acompañan a las fiestas y "carretes", en todos lados causan sorpresa cuando indican su parentela y comparten las mismas amigas. Han intentado contárselo a sus padres, pero no se ha dado la oportunidad. Ellas creen que lo saben, pero asumen el rol tradicional de "hacer como que aquí no pasa nada". Lo más difícil, cuentan, fue cuando se lo revelaron a la hermana menor que es gemela con Andrea y definida como heterosexual. La "melli" como le llaman, no quería entender la sexualidad de sus hermanas, sintiendo incluso "responsabilidad" porque sería la única que podría darle "nietos" a sus padres. "Pero yo le expliqué que nosotras también podemos tener hijo", se apura en aclarar Jaqueline. Al final, la melli asumió lo de sus hermanas y también tuvo su etapa de experimentación, pero hoy pololea felizmente con un chico.

"No pensé que mi hermano fuera gay"

A los 13 años Francisca (25) le confesó a una compañera de curso que estaba enamorada de ella. La madre de su amiga se comunicó de inmediato con su mamá. En ese entonces, Sebastián (23) tenía 11 años y escuchó desde la pieza del lado como su mamá retaba a su hermana mayor por las "bromas" que se le ocurría hacer y por dejarla en vergüenza.

Esa misma noche Sebastián entró a la pieza de Francisca, la abrazó y le dijo que no importaba que ella le gustaran sus amigas, porque él también prefería a sus compañeros en lugar de sus compañeras. "Yo no le admití que era lesbiana, lo negué como lo hice con toda mi familia, pero no pensé que mi hermano fuera gay, si no que sólo era chico y no estaba interesado en niñitas", cuenta Francisca.

Para tranquilidad de su mamá, Francisca tuvo dos pololos. Pero a los 17 empezó a salir con la chicas a la que años antes le había declarado su amor. "Duramos apenas 3 meses, ella no estaba segura, pero a mí me reafirmó lo que me daba miedo pensar: sólo estaba interesada en mujeres, así que empecé a frecuentar lugares gays y a tener amigas lesbianas", agrega.

Francisca y Sebastián son los menores de tres hermanos. Ambos son universitarios, muy atractivos, de estatura alta y pelo y ojos castaños. La primera persona a la que Sebastián le confesó su homosexualidad fue a su hermana Francisca hace cuatro años. "Un día íbamos solos en el auto y le dije, Fran, yo sé que tú eres lesbiana. Ella lo negó, le dije lo sé porque yo soy gay. Ella se quedó callada harto rato, y después sólo dijo "qué nos habrán dado de comer cuando chicos", y nos reímos mucho", relata Sebastián.

Desde ese día Francisca y Sebastián son muy unidos, salen juntos, conversan más y se presentan a sus parejas. La hermana mayor de ambos es la única persona de la familia que sabe, y los apoya. Sus padres ignoran la homosexualidad de sus hijos. "Yo creo que mis papás se morirían, quizás un día les digamos juntos, no sé, pero no tenemos miedo, al contrario, nos sentimos acompañados en esto. Seba me ayudó a entender que es algo natural, bueno, y que debo vivirlo bien, y yo, por mi parte, escucho sus penas de amor y le ayudo en sus conquistas", comenta Francisca riendo.

 

La reacción de los padres

Algunos casos de hermanas y hermanos homosexuales, se han tornado complicados cuando llega el momento de comunicarselo a los padres. En algunas situaciones, uno de ellos lo confiesa primero y el otro, después, lo que origina desconcierto entre los familiares. Si bien, el proceso de asumir algo rechazado cada vez en menor medida por la sociedad, es igual en todas las situaciones, puede ocasionar que el proceso se alargue y demore más.

La psicóloga de El Diván de RS, Kena Lorenzini explica que ella no ha atendido casos como estos, porque no hay investigaciones estadísticas que permitan conocer la problemática en mayor profundidad. "Podríamos generalizar sin tener una base", añade.

De todas maneras, según psicólogos extranjeros, el hecho de tener una hermana o hermano homosexual, no varía mucho en lo que se refiere si los dos son heterosexuales. Puede parecer poco convencional para el resto de las personas, pero el abordarlo con naturalidad hace que se torne en una anécdota más.