¿Así es la democracia?
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Angelica Valderrama
El martes, el Presidente electo de Chile presentó a los ministros/as de su futuro gobierno. Lo hizo en el Museo Histórico Nacional.
Llama la atención que en la presentación de los futuros ministros/as parte del currículum haya sido ser casado/a y el número de hijos, como si eso fuera importante para el desempeño del cargo que ocuparán en la administración del país, me recordó la licenciatura de mi hermano en un colegio religioso hace unos años, cuando al presentar a los/as egresados/as, a las chicas se les agregaba como atributo importante el ser “femeninas”. Sutilezas que construyen realidades rígidas y conservadoras, formas de insultar a quienes no cumplen con esas características.
Estos detalles nos dicen cómo será el futuro gobierno, en el que un hombre que pertenece al Opus Dei será ministro de Educación, el mismo que durante su permanencia en la Alcaldía de Santiago se relacionó con la diversidad sexual desde el paternalismo, con la lógica de “dar” a los/as otros/as.
¿Será que pensamos realmente que Chile es un país que necesita que algunos/as sean beneficiarios/as y otros unos buenos patrones que nos dan permanentemente cosas?
Desde la óptica de que todos/as somos chilenos/as, pero algunos/as tienen todos los derechos y otros deben conformarse con beneficios y arreglos legales porque no son normales, de acuerdo con su orientación sexual, identidad de género o construcción de familia hegemónica. Todavía se piensa que Chile es un país blanco, que la mayoría pertenece a la clase media, que la familia tradicional es la predominante y que la diversidad sexual es cosa de algunos/as.
Me comentaban que una mujer fue recientemente elegida presidenta de la red Vivo Positivo, emblemática organización que agrupa a las personas que viven con VIH/sida, cuando la mayoría de las personas viviendo con VIH en Chile son hombres; ése es el ejercicio que sutilmente se pretende imponer, la idea de las mayorías. ¿Por qué debemos repetir la forma totalitaria de representaciones basados en la idea de que la democracia es el gobierno de la mayoría?
Sí, la mayoría votó por un gobierno de derecha, pero no significa que el resto debamos sumarnos, debemos construir disidencia. El respeto por las llamadas minorías consiste en el diálogo y la consideración de las diferencias. Habitualmente, las diferencias generan temor y luego acciones tendientes a la normalización, algunas sutiles y otras más evidentes y violentas.
Democracia también es conflicto, pero no esa palabra utilizada para describir la situación que vive el pueblo mapuche y que además se asocia a terrorismo, sino conflicto como conciencia de una diferencia a la que no pertenecemos y que tiene el mismo derecho que las mayorías, conciencia de que no llegaremos a acuerdo en muchas cosas, pero que si la mayoría defiende una postura, las minorías también pueden expresar el desacuerdo y exigir ser representados/as en la vida cívica a la, que sin duda, pertenecemos.
Dentro de la diversidad sexual también hay diferencias, ¿cómo no?, el desafío es constituir voz desde las múltiples identidades que conformamos y con los cruces de clase, de raza, de género y otros, que hacen de la diversidad la riqueza de una sociedad.
* La autora es presidenta Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS)
Angelica, leyendo, estudiando y orientandome este ultimo tiempo, he llegado a la conclusion que, lamentablemente, en Chile y America Latina no se ha avanzado mucho para la libertad de las minorias, ya sean etnicas, sociales o de genero. Lo mas terrible de todo, si vemos nuestra historia reciente, al tener como presidenta una mujer, que yo, intima e inocentemente, como muchas mujeres chilenas, pense que la mujer iba a tener una relevancia mayor, me di cuenta que seguimos estando bajo la bota del paternalismo. Sin duda alguna, debemos agradecerle a Michele Bachelet los avances para proteger a la mujer, pero, lamentablemente, es muy poco para los tiempos en que vivimos.
La mujer sigue sin tener relevancia en la sociedad actual, no marcamos el paso de nada. Seguimos siendo las “buenas de la pelicula”, es decir, buenas madres, buenas esposas, buenas hijas, pero sin el derecho a decidir por nuestras propias vidas, atadas a la normativa de la sociedad, teniendo que sobrellevar el peso del ser “buenas madres, buenas hijas, buenas esposas”, pues la sociedad misma se encarga de juzgarnos si no lo hacemos bien.
Como decia, voy conociendo recien el mundo feminista, lesbico, y me abruma el poco apoyo, la falta de redes para las mujeres que necesite ayuda, para las mujeres que, como yo, necesiten talleres o grupos para ir comprendiendo mejor en la desicion que hemos tomado, para conocer diferente opiniones, diferentes vivencias. Por favor, a las lectoras que siguen rompiendo el silencio, si alguien sabe de talleres de apoyo, seria fantastico publicarlos, pues muchas lo agradeceriamos
17 Febrero 2010 at 6:31