Los maricones de la Concertación
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Felipe Rivas San Martin
En el libro sobre la Historia del Movimiento Homosexual en Chile de Víctor Hugo Robles, se encuentra consignado el impactante caso de las “Fichas Homosexuales” (1), ocurrida en pleno gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle. La narración comienza de la siguiente forma:
“La madrugada del 4 de mayo de 1996,… la Brigada de Delitos Sexuales de Investigaciones de Chile desarrolló un operativo en contra de varias discotecas gays capitalinas, siendo detenidos y fichados más de 40 homosexuales”. (Robles, V. 2008)
Las cámaras televisivas del programa Informe Especial de TVN, irrumpieron junto con la Policía de Investigaciones a la discotheque Quásar para grabar el espectáculo operativo, dirigidos por la mirada tuerta y heteronormativa de Santiago Pavlovic.
Según uno de los fichados (Mauricio Zenteno), fueron llevados primero a calle Rosas, y posteriormente a calle General Mackenna:
“Nos tomaron las huellas dactilares y fotografías. Éramos más de 40 personas entre la gente que hacía el show y otra gente elegida al azar. Primero nos hacían una tarjeta como de control, con el nombre, edad, dirección, nombre del papá y la mamá. Tenían otra hoja donde iban marcando si era alto, bajo, moreno, etc… Preguntaban si eras activo o pasivo, desde cuándo eras homosexual, qué preferencia sexual tenías en la cama, si tenías pareja, incluso querían saber los nombres de tus parejas y sus direcciones. Los que hacían la encuesta andaban con guantes quirúrgicos y delantales blancos, tipo enfermeros… No podías reclamar o si no, te levantaban la voz. Todos queríamos salir luego y aceptamos la situación.”
Luego de eso, el MOVILH de entonces, inició acciones legales contra la Institución dirigida por Nelson Mery y contra TVN, presentando un recurso de Protección en la Corte de Apelaciones. Sin embargo, la diputada socialista Fanny Pollarolo impuso un acuerdo con los dirigentes del MOVILH para frenar la acción legal, a cambio que la policía destruyera las fichas. En una reunión conjunta entre la diputada, el director de Investigaciones (Mery) y las cúpulas organizacionales del MOVILH, se llegó a la transacción que selló el acuerdo entre el movimiento y el gobierno: las fichas fueron destruidas en ese mismo instante y los dirigentes del MOVILH desistieron de la acción judicial.
El hecho -de enorme productividad política-, que podría haber significado uno de los puntos de mayor tensión entre homosexualidad y Estado dentro de la historia del movimiento en Chile, fue invisibilizado por el clientelismo de las organizaciones LGBT, pasando a llevar la dignidad y derechos de decenas de personas homosexuales.
Políticas sexuales y Postdictadura
La Concertación de Partidos por la Democracia es el conglomerado político que en Chile ha gobernado el país desde la recuperación democrática posterior al Plebiscito Nacional de 1988, que determinó el fin de la Dictadura Militar y la realización de elecciones libres, a costa de la mantención de los denominados “enclaves autoritarios”, que fueron diversos amarres institucionales de carácter constitucional dejados por la dictadura, para evitar la realización -en democracia- de transformaciones políticas sustanciales. La Concertación representó la unificación electoralista de un amplio sector en contra de la Dictadura de Augusto Pinochet e integra al Partido Demócrata Cristiano (DC) y a partidos identificados con la socialdemocracia, como son el PS, el PPD y el PRSD (2).
Por una parte, el desplazamiento democrático de la política de los antagonismos a la “política de los consensos” entendida como el acto de “transacción” y negociación de los acuerdos, propia del período posdictatorial, será narrada hegemónicamente por la crítica cultural como el efecto administrativo del temor político ante el “riesgo (real o imaginario) de regresión autoritaria” (3). Pero también habrá que considerar que la conformación misma de la coalición gobernante (La Concertación) determina ya la necesidad interna de la realización constante de pactos de negociación y políticas de la transacción que logren aunar las contradicciones ideológicas que significan administrar dentro de un mismo referente gubernamental, las pretensiones democratacristianas con las reivindicaciones socialdemócratas.
Este panorama definirá a la pos/dictadura no sólo en términos de las carencias de justicia frente a la violencia militar y de la mantención de cierta institucionalidad autoritaria (4), sino también a partir de la postergación de las demandas culturales de la marginalidad sexual. La moral democratacristiana pondrá como requisito de gobernabilidad, la exclusión del debate público de temas que -paradojalmente- han estado en el centro de los programas de la socialdemocracia mundial desde la década de los 90, y que han definido lo que la ciencia política denominó “agenda progresista” (5).
En la trama histórica de la política homosexual en Chile es posible establecer la problemática de la relación entre homosexualidad y Estado que será determinada por el marco anteriormente descrito. En ese marco, serán dos los instrumentos que los gobiernos de la Concertación implementarán para suplir la demanda homosexual y que producirán efectos catastróficos en las agendas políticas de los colectivos LGBT.
Por una lado el SIDA, que en un principio sirvió como contexto de emergencia de la política homosexual más radicalizada, luego de unos años, con la implementación de programas de prevención de VIH-SIDA y de fondos para las organizaciones, esos grupos terminarán desplazando la demanda de derechos, hacia la mera administración de los fondos de gobierno en lo que será la hegemonía de la prevención del SIDA en las políticas LGBT.
Por otro lado, las políticas de “Tolerancia e Integración” desarrolladas por el gobierno, si bien permitieron a ciertos grupos abocarse a las políticas de “No-Discriminación”, también generarán el amarre institucional propio del contexto de consenso con la democracia cristiana, limitando la posibilidad de radicalidad de la demanda que terminará adecuándose a los lentos ritmos de la negociación y a los estrechos márgenes de la “medida de lo posible”. El triunfalismo que puede leerse en la retórica del MOVILH frente a un sinnúmero de avances menores (reuniones con autoridades, declaraciones de principios o compromisos de tolerancia), es propio de su posición como organización clave en la administración de la real imposibilidad de acontecimientos sustanciales en materia de “derechos LGBT” en Chile.
El caso de las “Fichas Homosexuales” narrado al inicio es paradigmático de lo que fue una política homosexual en la posdictadura y su lógica del consenso y la transacción gubernamental, junto con el clientelismo de los fondos del SIDA y antidiscriminatorios. El nuevo escenario político reconfigurará la correlación de fuerzas y modos. Es muy probable que la lógica de los consensos sea desplazada esta vez por una política de los antagonismos que puede provocar interesantes emergencias de prácticas y discursos radicales, frente a una hegemonía estatal más conservadora. Y puede provocar también -porqué no decirlo- la posibilidad de fortalecer también una política de la diferencia en donde el Estado y la intervención institucional ya no son el único referente de la acción. La Disidencia Sexual lleva la delantera en esa producción de sentido.
Notas:
1) Víctor Hugo Robles. “Fichas homosexuales (el polémico acuerdo con Nelson Mery)”, en Bandera Hueca. Ed. ARCIS, Ed. Cuarto Propio. 2008, Santiago p. 95-97.
2) Las siglas identifican al Partido Socialista de Chile (PS), al Partido Por la Democracia (PPD), y al Partido Radical Social Demócrata (PRSD), todos actualmente miembros plenos de la Internacional Socialista.
3) En Manuel Antonio Garretón, Saúl Sosnowski, Bernardo Subercaseaux, Cultura, Autoritarismo y Re-democratización en Chile. (Santiago – Fondo de Cultura Económica, 1993, p. 8,9.)
4) Cuestión que comenzará a ser superada con la eliminación parcial de los enclaves autoritarios y los nuevos modos de interpretación de la Ley de Amnistía, para cumplir con la necesidad de verdad y justicia.
5) Me refiero específicamente a las demandas de Derechos Sexuales y Reproductivos, como el aborto y a demandas de Derechos LGBT.
* El autor es fundador de la Coordinadora Universitaria por la Disidencia Sexual (CUDS) y ex editor de la revista virtual Disidencia Sexual
Cuando leo este tipo de acontecimientos me parece que estoy leyendo algo de los años 50, al estilo US. Insólito… y no dejo de preguntarme que hubiese hecho en una situación similar. Hubiese escupido a la cara de quienes me fichaban… He leido tantas historias, recuerdo el libro de un escritor cubano, cientos de otros, lo que sucedió con los nazis y el color rosado en la ropa, ¿era esecolor? Aún tenemos mucho por hacer y esa historia hay que sacarla a la luz. Somos humanos, no contagiamos, somos buenos, malos, imperfectos…HUMANOS
19 Enero 2010 at 23:22