Miss Visibilidad Lésbica: “Me hubiese gustado una corona”
Notice: the_author_posts_link was called with an argument that is deprecated since version 2.1 with no alternative available. in /home/rs/public_html/wp-includes/functions.php on line 3468
Erika Montecinos
María José Zarate habla pausado, casi ceremoniosamente, sin muletillas o palabras típicas de jóvenes de su edad. Es de mediana estatura, de ojos negros intensos y bonita, muy histriónica. Cada vez que puede se presenta como “miss Visibilidad lésbica 2009″, el concurso convocado por la organización gay lésbica Movilh. Este evento lo ganó por votación a otras postulantes que, como ella, estuvieron durante semanas difundiendo su candidatura por las redes sociales para salir premiadas, un símil del tradicional Mister Gay.
Hoy, María José se lamenta. Está contenta con el premio, pero dice que le hubiese gustado una mejor organización del evento. Junto con eso, alega que mínimo era que le dieran una corona o una banda que cruzara su pecho. “Una reina sin corona, no es reina”, comenta.
Pero el concurso tal vez no era de belleza y la palabra “miss” está muy estereotipada, con lo superficial, lo frívolo ¿no?…
Es que un concurso de belleza es quien tiene las mejores curvas, y acá no era eso, es verdad, pero si es una “miss” o una reina nacional, ¡es mínimo una corona!. No desmerezco el premio, sino que no era como algo femenino. Todos me preguntaban dónde estaba mi corona.
¿Y por qué razón participaste?
Quería participar por una autovaloración mía. Y de decir “yo soy así, no voy a cambiar, sigo lo que dice mi corazón, tienen que valorarme como soy”. Además por esto del estereotipo, que no somos como se ve en la tele.
¿Cómo?
Camiona, que se visten de tal manera. Hay otras personas que son muy distintas, ojala que me digan “¡Wow! eres lesbiana y no se te nota”. Eso me gustaría.
Cuenta que nació en Concepción, pero que estuvo radicada durante su infancia en Miami, EE.UU, lugar del que emigró junto a su padre cuando ella tenía los 18 años. Aunque dramática fue su salida de ese país, ya que cuando la descubrieron que pololeaba con una niña, la mandaron con todo de vuelta a la Octava región, zona a la que aún no se acostumbra.
Por el momento está dispuesta a participar en todos los eventos que convoque la organización que la premio. Éso cuenta que le pidieron, aunque tiene dudas si podrá participar en otros similares, ya que le interesa mostrar su título en cuanto evento se le presente.
El mismo premio, dice María José, le ha traído una que otra complicación con su familia que no vio con buenos ojos que se presentara al concurso.
“Una de las cosas que quería evitar era salir en la tele. Sé que suena contradictorio por esto de la visibilidad, pero no quería hacer más daño a mis padres”, concluye con un poco de pena, para luego reanimarse de nuevo y asegurar que seguirá adelante: “No puedo borrar cosas que pasaron, pero si puedo hacer cosas por la causa, lo voy hacer, que no quepa duda”.
Fotos: RS Rompiendo el Silencio en Concepción
Tiene toda la razón María José. Faltó la corona, aunque no era un concurso de belleza. Para una próxima oportunidad, analizaremos más el tema porque en el primer concurso, nadie quería corona. Bueno, las cosas cambian.
Un fuerte abrazo a la ganadora y a Rompiendo el Silencio por difundir el concurso y la Miss…
Saludos
Juan Hernández
Movilh
24 Noviembre 2009 at 19:26