La buena vida y la poca vergüenza
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Loreto
En las últimas semanas he contado a los cuatro vientos que soy lesbiana. Mi círculo más cercano de la U, siempre lo supo. Pero ahora voy de a poco más allá. Sólo falta que me ponga con un megáfono, hacer una operación Daysi y aprovechar el momento para decir: “Soy lesbiana”. La verdad es que poco a poco se hace necesario, a lo mejor varias no piensan lo mismo, pero todas vivimos y tenemos procesos distintos.
El último espasmo fue hace dos días. La Ale, se levantó de la silla y se acercó a mí con cara de horror. Trágame tierra. Pero me expresé mal, porque pensó que le decía que mi pololo no era hombre, sino que mujer, o sea un transexual. Al final, cuando ya entendió, me dijo que no tenía ningún problema ni nada. Ahora viene el acoso textual. Desde ahora grabaré todas las conversaciones, así más adelante apretar play y que se respondan solas. Debo admitir, que éste acoso -textual- fue el más dinámico que he tenido en mucho tiempo, no salió la típica pregunta de “¿cómo lo hacen?”, sino que fue más allá y hasta se convirtió en escrúpulos.
Diferencias entre lesbianas y heterosexuales. La Ale tiene que tirar en el auto, yo puedo decir que es una amiga. Si no hay preservativo, no tira, en cambio en mi caso, eso, no es tan necesario. A los seis meses desde que empezó a pololear, tiró con su pololo; yo, a unos días de pololeo. Fue el open the closet más entretenido. Me preguntó si andaba con mi polola de la mano en las calles, le dije obviamente, que sí.
Y me molesta profundamente privarme de cosas, claro que hay momentos y momentos, pero si voy en la calle y si quiero darle un beso, no me voy a aguantar. Entiendo que hay mujeres que cuidan su imagen y todo, pero creo que si no controlamos eso no vamos a cambiar nunca. La Ale un poco sorprendida no se esperaba esa respuesta, pero al final como buena heterosexual se imaginó no poder darle la mano a su marido en la calle o en su casa, y es ahí cuando se puso en mi lugar.
Muchos se tienen que aguantar esas ganas. Me pregunto qué es peor: si ver a heterosexuales casi en pleno acto en un lugar público, o ver a dos personas del mismo sexo de la mano. Lo primero es grotesco y hasta vergonzoso, pero lo segundo, es sólo tolerancia y si la ignorancia esta plagada en esos momentos, puede que recibas un pequeño rosario, cosa que aún no me ha pasado. Menos mal.
* La autora es una de las creadoras del podcast lésbico “La Guinda de la torta”
http://www.podcaster.cl/category/gay-and-lesbian/la-guinda-de-la-torta/
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Creo que a todas nos pasa eso.. siempre hay un tiempo en que uno quiere gritar a los cuatro vientos que le gustan las minas.. y generalmente a todo el mundo te pregunta las mismas cosas..
Que bueno que estes escribiendo en la revista también. Me rio mucho con ustedes en el podcast..
Saludos desde la VII region!
12 Octubre 2009 at 20:07