Amsterdam Blues
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Susana Guzner
Me preguntan por qué soy lesbiana. Digamos que…Es diciembre y Amsterdam. Una llovizna filosa asaetea los canales afuera del vastísimo local donde se celebra el IV Festival Lésbico Internacional. La compacta multitud sáfica atiborra las salas. Alegría, complicidad, encuentros, polémicas, abrazos, miradas, descubrimientos. Finalizo una agotadora pero feliz presentación de mi Insensata holandesa y deambulo morosa por entre el mujererío cuando escucho tu voz. Porque es TU voz, ¿Cuál otra, si no? Me asomo a uno de los pubs y allí estás. Y una pianista también está. Escenario minimal, luz tenue, tintineo de copas. Y tú. Tú.
Nueve segundos. No consulto mi reloj, gesto inútil. Sé que es la duración estricta de mi hechizo letal. Sabrosa mixtura de afro y neerlandesa, jean ajustado, camiseta blanca, botas, chaqueta de terciopelo negra como tus ojos negros, sujetando el micro con mano leve y cantando, cantándonos, baby, un blue desmayado, baby, baby, don´t leave me tonight.
Te mueves apenas, meciendo el cuerpo al compás de la perfecta medida de la seducción. Un centenar de mujeres hipnotizadas, bebiéndote, y yo… “¿No es estupenda?” susurra alguna en mi oído. No, no eres estupenda. Eres divina. Emanas efluvios de magia divina. Apetecible, caliente, jugosa, desplegando entre un fa sostenido y un re bemol la negligente majestuosidad de quien decide atrapar, encender y mojar con la certeza de la partida ganada de antemano.
Me hago sitio en el lugar perfecto, a medio camino entre tu boca y mi hambre, las sienes y el pubis palpitando al son que les impones, baby, don´t leave me tonight. Pienso sin querer pensar. “Si la lámpara mágica me ofreciera tres deseos uno solo me bastaría: que todos mis deseos se cumplan”. Entonces yo sería el fa sostenido de tu lengua y tú la biografía de mi piel.
¿Te abrasa/abraza mi fuego? Lo ignoro. El blue va despidiéndose de tu garganta y, arrogante, se te antoja inflamarnos hasta el paroxismo con un ay, aaaay, aaaaaayyyy, un orgasmo, me, nos obsequias un orgasmo de los que salen de ahí, de AHÍ, y en los vientres, llamaradas. Ovación, wawws, otra, otra. Niegas ondeando a-le-vo-sa-men-te tu pelo, rizos de chocolate, con la inequívoca soberbia de una tigresa triunfal.
El pub se vacía y en un impulso yo, adolescente magnetizada, me planto frente a ti ¿Te sorprendes? No. O sí. “Si no hubiera cerrado la puerta del amor serías mi próxima amante” te declaro en inglés sin más preámbulos ¡Dioooosa, también hueles a chocolate! No preguntas “¿Por qué habría de serlo?” Duda innecesaria. Prefieres saber por qué mi puerta está cancelada. “El amor me enferma”, respondo. Ríes, río y la mirada urgente queda atrapada en la dimensión del embelezo. Ansío retribuirte el blue regalado. Mi libro, un homenaje en blanco y negro. Años construyendo amores de ficción en trueque por el sortilegio de este incandescente encuentro predestinado.
Te lo dedico: “para mi nunca y última amada”. Una sonrisa se enseñorea en tus labios tan fastuosos y tan próximos. Cuando nos besamos dejas tu CD entre mis manos. Tienes, cómo no, sabor a chocolate. Mi bella, mi nunca y última amada. El círculo se completa, todo dicho sin nombrarse. Retrocedo lentamente atrapada por tus pupilas y la fascinación perpetuada en la libido y en el alma. Hasta que me traga el gentío.
Es diciembre y Amsterdam pero me habita otro espacio. Ese etéreo no lugar húmedo y tórrido donde dos mujeres se reconocen como hermanas incestuosas y ancestrales encontrándose sin buscarse. Allí donde se celebra la ceremonia de lo efímero y estalla, baby, baby, el resplandor de un cometa fugitivo pero eterno. Dos desconocidas, el delicado hilo de oro del deseo trenzado en nueve breves, inolvidables y atesorados segundos. Diosa. Milagro de chocolate, don´t leave me tonight.
Tú y otras tú, prodigioso engarce de imprescindibles alhajas cómplices que dan existencia a mi existir. Por eso Vida es palabra mujer.
* Susana Guzner, La Plata, Argentina. Autora de 72 juegos para jugar con el tiempo y el tiempo, La insensata geometría del amor, Punto y aparte, Detectives BAM y Aquí pasa algo raro y co-autora de Mein lesbisches Auge5, No solo duelen los golpes, Dos orillas y otras obras colectivas. Colabora con diferentes medios y portales de Internet.
Precioso, precioso, precioso…¡Ay, Susana!
7 Agosto 2009 at 8:48