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Bloga del mes: Cuentitos para llevar

Bloga del mes: Cuentitos para llevar



Karina Vergara 21 Agosto 2009 Artículos, Destacados 1.625 views 7 comentariosPrint This Post Print This Post Email This Post Email This Post

Cada mañana y antes de que suene el despertador, Maya, quien tiene 9 años y ojos brillantes color miel, se levanta de su cama vestida sólo con calzones. Sacude a la pequeña Luna de cuatro años para que abra sus grandes ojos inteligentes y se levante de la cama contigua, también en calzones, a iniciar el día.Luego, pasa a la recamara en donde sus dos mamás duermen despatarradas y encueradas en la misma cama. Procura hacer todo el ruido posible para que ese par de perezosas comiencen a entreabrir los ojos, se den un beso y se acaricien con los buenos días. Así comienza el ir y venir de las desnudeces en casa.

Una madre no tiene ropa porque está a punto de bañarse, otra porque salió de la regadera, Maya no se puede vestir porque no encuentra su ropa limpia y Luna porque su mamá no viene a ayudarle.

Por fin, son diez minutos antes de las ocho y las niñas salen, ya vestidas, corriendo a la escuela. El jardín de niños y la escuela primaria están dentro de la misma unidad habitacional donde Maya y Luna viven, así que están ahí todos los vecinitos y las verdades inocultables de sus familias de origen. Por ejemplo, el que vive con una madre violenta; el que tiene un padre alcohólico; la familia que tiene problemas económicos y, el que, según murmuran en su desconocimiento, es el peor y más sucio de todos los casos: Las niñas que tienen unas mamás lesbianas, que, por cierto, son ellas.

Al principio era un rumor vergonzoso que corría entre cuchicheos y miradas suspicaces. Después, ante el descaro de esas mujeres que, sin pedir permiso a nadie, se atrevían a estar viviendo juntas, fue una sorpresa anonadada. Con el tiempo, el chisme fue perdiendo su sabor. Nunca se confirmó aquello de las grandes orgías que organizaban, ni ritos satánicos, ni las hijas aparecieron nunca descuartizadas. Es más, estaban al corriente en sus pagos de mantenimiento comunal y ni siquiera tiraban basura en la calle. Las vecinas, tan bien interesadas en el suceder ajeno, comenzaron a ocuparse de temas más importantes. Por ejemplo, el de la señora de la tienda que le ponía los cuernos a su marido con el chofer de un microbús. Los compañeritos de la escuela se fueron acostumbrando a la idea de que para el diez de mayo ellas elaboraban dos regalos y eso era todo. Así, las hijas y sus peligrosas madres pudieron respirar tranquilas un buen tiempo.Hasta que…bueno, siempre hay un hasta que…un día llegó una niña nueva a la primaria. Se llamaba Azul: pícara, lista, desgarbada y desaliñada. Se ganó en un segundo el corazón y la amistad eterna de Maya. Además, resultó que era la vecina recién instalada en la casa cercana y eso las volvió inseparables.Azul comía, desayunaba, cenaba, veía tele, hacía la tarea e iba al cine con la familia de Maya.
Azul que vivía con su padrastro, su madre y un hermanito consentido, prefería estar en ese lugar donde no se gritaba, ni maltrataba, ni se le ponía al servicio del varoncito de la casa. Era el país de las mujeres que trabajaban, reían y parecían felices. Lo único raro que tenían era que gustaban de ver capítulos viejos de Xena en televisión. Lo que más le gustaba, era que le contaban que todas las niñas eran fuertes y guerreras, que podrían hacer en su vida todo lo que ellas soñaran. Ella decía que ir a esa casa era como visitar otro país. Nación en donde se sabía aceptada y querida. Un país con reglas distintas, pero que le agradaban.Un día: Azul y Maya estaban en los columpios, mientras las mamás y Luna jugaban un poco más adelante con una pelota.

Cuando el columpio volaba, Azul preguntó:
- ¿Qué es una lesbiana?

Y Maya respondió:
- Lesbiana es una mujer que está enamorada de otra mujer.

- ¿Tu mamá es lesbiana?
- Mi mamá es lesbiana.
- ¿La mamá de Luna es lesbiana?
- Es lesbiana.
- ¿O sea que… son novias?
- O sea que… son novias.
- ¡Ah!
Siguieron columpiándose hasta que se hizo de noche.
Pasaron un par de meses poblados de carreras en bicicleta, congeladas de fresa y yogurt ante el televisor.

Un sábado por la mañana, Azul no llegó a desayunar. Todas pensaron que estaría enferma y esperaron. El domingo tampoco llegó. El lunes en la escuela no dirigió a Maya ni siquiera una palabra y secreteaba, como los adultos mal intencionados, con otras niñas. Mirando de lejos y dejando en el vacío ominoso a su ex amiga. A la salida entregó un papelito lapidario:

Mi ma ya me digo que tus mamás son malas y lla no me voy a juntar contijo por que me pueden aser algo adios

Maya perdió por muchos días su sonrisa, sus ojos no brillaban y miraba con la nariz embarrada en el vidrio de la ventana a Azul que jugaba en su respectivo jardín.Las Mamás pasaron por un ardor terrible en el estómago; por la ira con ganas de ir a patear a Doña lesbofóbia; por la culpa terrible del tonito aleccionador de personas conocidas sobre el “daño que le hacen a las niñas con su modo de vida”; por el trato humillante de la vecina que ostentosamente ni siquiera quería que la rozaran al pasar, mucho menos permitir intercambiar una palabra. Pero, sobre todo, por la rabia que finalmente las sustentaba en donde estaban. Y, por lo que dolía la carita triste de una niña a quien amaban con toda el alma y el rostro lejano de Azul, que también miraba a distancia. Era realmente un hecho que las partía del todo.

Un día llegó Vaca. Una gata que adoptaba su casa como maternidad, y que parió cinco hijos feos y legañosos. Las niñas se desvivían llevándoles leche y croquetas, cobijas y mal cargando a los gatitos.
Cierta tarde, estaba ante la puerta un niño flaquito, simpático, de cabello amarillo paja, llamado Daniel. Pedía permiso de jugar con los mininos. Con cierta renuencia lo dejaron pasar. Al día siguiente trajo a Gabriela, su hermana pequeña, para que jugara con Luna y al otro día llevó a Patricio, su amigo, que también asistía a participar de los juegos. Por la tarde ya estaban todos los pequeños jugando a hacer pasteles de lodo.
Pasaron un par de semanas y entre seis gatos y cinco niños jugando, esa casa ya estaba de cabeza. Entonces, las mamás tuvieron que apretar el rostro, tragar saliva, fajarse la falda y fueron a hablar con la mamá de sus huéspedes. Antes de que ese cariño de niños causara un nuevo dolor. Se alisaron el cabello, se tomaron de la mano, tocaron el timbre de la casa. Temblando un poco, fueron sentadas con interés en un sofá que les pareció gigantesco y, para su sorpresa, resultó que no había problema. Se trataba de una familia sensibilizada y sin prejuicio. La mamá de Daniel sabía de su preferencia sexual, fue una de las primeras informaciones que le dieron las bien intencionadas vecinas, al mudarse a esa casa nueva.

En la escuela, poco a poco retornó la calma y Maya hizo nuevas amigas. La situación se transformó: Al llegar a casa apenas cambiarse de ropa las niñas, aparece Daniel tocando la puerta preguntando si van a salir a jugar. Todos los días hay que recordarle que primero tienen que comer, lavar los platos y hacer su tarea. Todos los días pone el niño expresión triste y se va a su casa esperando-desesperando para que den las cuatro de la tarde y sus amigas puedan jugar con él.Todas las tardes se puede ver a Daniel jugando a las muñecas con las niñas, o bailando “El vaquero sexy” o haciendo la comidita. A veces ponen una alberca inflable en el jardín, o hacen maratones de baile o carreras en bicicleta. Ahora, además, visitan la casa Pato, Gaby, Samantha, Mari fer, Oscar, Alejandra y otros.Para hacerlo más fácil, las mamás, anuncian constantemente y a los cuatro vientos que son lesbianas y, por si alguien tenía dudas, gustan de besarse felices en el jardín al llegar o despedirse para el trabajo y, siempre, caminan por las calles tomadas de la mano. También aprendieron a platicar con los papás de los niños vecinos y saben ya a qué atenerse y hasta gustan de contestar algunas dudas.Se suman poco a poco otros niños al contingente de desastrosos. Pasteles de cumpleaños, piñatas, fiestas navideñas. Maya se ríe y brilla de nuevo.A veces, la familia se encuentra con Azul por la calle y ella, si no viene su madre, aventura una sonrisa o un saludo rápido y triste. Pero, por lo regular, Azul se recarga en la reja de su jardín mirando siempre desde ahí, sin poder acercarse.Azul. Herida abierta. Azul de media sonrisa. Es una extraña que está presente y muy cerca.Esta tarde ocurre algo extraordinario. Maya está sentada en el jardín jugando con la gata. Llega Azul corriendo. Le arroja un oso de peluche y una carta, para después escapar a toda prisa. Maya lee y entra a la casa gritando victoriosa. Ríe y cuenta: Azul, a sus diez años de edad, descubrió que su criterio no puede ser el mismo siempre que el de su mamá, que quiere ser su amiga, aun cuando tenga que ser a escondidas y el oso feo y un poco sucio que Maya mece en sus brazos, es un regalo para simbolizar esa amistad secreta.

Maya pasa casi una hora frente a la ventana haciendo saludos a la niña que desde otra ventana no deja de mirar. Tal vez pronto inventen un lenguaje de señas a distancia.A Azul la mandan a comprar algo a la tienda y pasa frente a la casa de Maya. Las cuatro mujeres que conforman esa familia están ante la puerta, mirándola pasar. Cuando la vecinita cruza frente a la casa, les sonríe con complicidad. Les dice adiós con su manita y se va corriendo a llevarle el mandado a su mamá.Cuando se hace tarde, cansada de jugar, y con la alegría todavía vibrando, Maya se baña con su hermana Luna. Se envuelven en grandes toallas y bajan a cenar. Entre bromas y juegos, como casi cada noche, se les cae la toalla y terminan cenando desnudas. Las mamás tienen que perseguirlas por toda la casa.- ¡Que se van a enfermar. No entienden, niñas desobedientes!
Ellas, nalgas al aire, corren riendo sin dejarse alcanzar.

Y las mamás a grito pelado y risa ahogada:
- ¡Aunque sea, usen una camiseta para dormiiirrrr… ¡
- ¡Cuando menos pónganse calzooneees…!

Y, entonces, llega la noche para bendecir esa casa, nación disidente en que habitan las hijas de una madres lesbianas, en toda su hermosa desnudez.

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7 comentarios »

  1. Primero que todo muy bella historia, cosas tan simples como estas nos hacen pensar en los millones de prejuicios que tiene la gente. Porque lo primero que son capaces de ver es la “maldad”. Y , que hay de malo en el amor ? cuando oi a mi mama decir una vez, refiriendose a un amigo gay …”pobrecito el, nunca va a ser feliz” me dio tanta pero tanta rabia y solo queria decirle, gritarle!! porque??? acaso el no va a ser amado? acaso el no va a amar? , aun quedan muchos pero muchos prejuicios en esta sociedad que por mas q no nos guste seguiran por mucho tiempo.
    sean capaces de ver mas alla, somos personas ante todo, iguales.

  2. me encnato esta historia, refleja la realidad de muchas ante este tipode situaciones vergonzosas

    he llegado al aconclusion q dando el ejemplo y siendo uno mismo logra abrir mucha smentes

    pq ser lesbiana es mas q un estilo de vida pq lo es con la gente q t rodeas o como piensas , ademas de ser un gusto sexual es un culto ala perfeccion

    el valor de las pequeñas radica en lso cambios que empiezan en uno, respetarse, quererse y valorarse hacen much ascosas grandes…siendo de este lado del amoneda [lesbiana] aprendi que siendo uno misma se puede demostrar el valor de una person apor lo que es y no por lo que le gusta.

    diosh me excedi lo siento. mis felicitacione sa la autora y me gustaria seguir leyendote ^^ me gusta escribir y leerte me inspiro mcuahs cosas
    gracias de verdad ^^

  3. Precioso.

    Podrían hacerles leer este tipo de cuentos a los escolares en educación básica.

    Muy, muy linda historia =).

  4. Quiero leer otro cuento, me encantó.

  5. les falto poner la bloga tiene mas cuentos
    http://cuentitospallevar.blogspot.com/

  6. lo ame! una historia dulce tierna, quizas una realidad de muchas mujeres que por el solo hecho de amarse tienen que enfrentarse a la dura prueba de ser rechazadas por una sociedad que poco sabe afectos verdaderos y que se cubre tras un velo adormecedor de reglas “moralistas” y supuestamente correctas, prefiriendo mil veces parejas heterosexuales basadas en violencia que pareJAS GAYS UNIDAS EN EL AMOR
    saludos
    felicitaciones por el cuento

  7. Me pareció una historia realmente encantadora, soy una persona muy conectada con mis emociones y cuando la pequeña quedo sin su amiga me partió el corazón y me hizo claramente reflexionar sobre la vida en pareja y con hijos de lesbianas. un millón de veces me he preguntado que tan factible será formar una familia constituida de esta manera no me preocupo por mi sino por los hijos como los conseguiré si no pretendo mantener relaciones sexuales con hombres y el tema de la adopción no sé si una “madre soltera” puede adoptar.
    Felicitaciones para la autora es realmente genial.

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